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domingo, 8 de noviembre de 2009

Corta visita a Västerås

Ayer estuve por primera vez en la ciudad de Västerås, había oído mucho hablar de ella, incluso me habían invitado varias veces a ir pero entre una cosa y otra no había ido nunca, y la verdad que me gusto bastante lo poco que pude ver porque fue una visita relámpago.

Vasaparken en Västerås En realidad fui a visitar a mi ex compañero y amigo Arnoldo, no era demasiado temprano por la mañana pero llegué justo antes de comer, teniendo en cuenta que aquí en Suecia la hora del almuerzo más típica son las 12 de la mañana.

antes de la llegada ya tuve una grata sorpresa pues aunque había viajado antes en tren en Suecia no lo había aprovechado tanto, pues entre el portátil, la conexión 3G y la comodidad del tren (tienes una pequeña mesa en la que colocar el portátil en cada asiento, toma de corriente para ir cargándolo y lo silencioso que es) pude estar la hora que dura el viaje entre Estocolmo y la ciudad ensimismado en mis cosas y se me pasó el trayecto volando.

Stadshotell en Västerås

Aunque el día estaba gris y lluvioso me lleve una grata impresión porque la ciudad es pequeña pero muy bonita, tiene un ambiente muy tranquilo y recogido y la verdad que parece un buen sitio donde vivir si uno tiene familia y no se tiene que desplazar todos los días a Estocolmo para trabajar. Si se trabaja en tecnología o internet hay bastantes posibilidades de ello.

El caso es que estuvimos los dos comiendo y dando una rápida vuelta por la ciudad y me quedé con las ganas de más porque ya digo que tiene pinta de ser una ciudad que merece la pena visitar al menos para un fin de semana.

Me volví en el tren de las 8 de la tarde y aunque estuve casi todo el día con Arnoldo en su casa ya puedo decir que he visitado otra ciudad más de Suecia, aunque por supuesto volveré para ver más porque no fue suficiente.

martes, 8 de julio de 2008

El Vasa. De Bochornosa Catástrofe a Orgullo Nacional

El Vasa fue un enorme buque de guerra construido en el siglo XVII por el rey Gustavo Adolfo II de Suecia (6º gobernante de la Dinastia Vasa). Era el mayor de los cuatro navíos que mandó construir y todo en él era exagerado. Medía 70 mt. de largo por 12 de ancho. Su palo mayor tenía 55 mtrs. de alto (desde la quilla), tenía 10 enormes velas de 1.275 mtrs cuadros cada una y el castillo de popa se elevaba a más de 15 mtrs. sobre el nivel del mar.

Corte del castillo de popa


Desplazaba 1.210 toneladas, llevaba un total de 64 cañones de los que 24 pesaban más de una tonelada y podía transportar en su interior a unos 3.000 soldados. Se construyó con la madera de más de mil robles suecos y se decoró profusamente con miles de coloreadas figuras para… “provocar temor en los enemigos y admiración en los amigos.” La pena es que El Vasa duró menos que el Titanic y se fue a pique sin apenas haber salido del puerto.




Detalle de la proa del Vasa.

El asunto comenzó a oler a chamusquina cuando unos días antes de su primera singladura se le hizo unas pruebas de estabilidad que se realizaban a todos los buques. La prueba consistía en 30 hombres corriendo de una borda a otra por la cubierta superior y al poco de comenzar, en la tercera vuelta, tuvieron que mandar parar porque el barco comenzó a zozobrar peligrosamente. A pesar de los malos resultados, decidieron ignorar lo ocurrido. El rey en persona venía para verlo zarpar y toda la parafernalia estaba ya preparada para el evento, así que tiraron “pa’lante”.


Gustavo Adolfo II
El 10 de Agosto de 1628, empujado por una suave brisa, El Vasa comenzó a moverse, lento y majestuoso delante de un montón de curiosos, incluido el rey y su corte, que se habían reunido en el puerto. El barco comenzó a maniobrar para enfilar la salida del puerto, pero de repente, una ráfaga de aire algo fuerte, hizo escorar al enorme buque empujándolo de nuevo al malecón del puerto y chocando contra él. Con el golpe volvió a enderezarse y parecía que por un momento aguantaba la vertical, pero de nuevo se volvió a escorar, esta vez hacia el otro lado, entrando el agua por las cañoneras abiertas. En unos pocos minutos el barco se fue a pique muriendo 50 personas y eso que el barco no llevaba la dotación completa.


Al parecer el rey, quien había mostrado especial interés en la construcción del Vasa, había ido modificando el diseño inicial añadiendo varias cubiertas más de las previstas y aumentando la altura del castillo del popa sin que los constructores amoldaran el casco a esos cambios. Se abrió una investigación y cuando se preguntó al jefe de obras por las causas del desastre respondió… “Sólo dios lo sabe”. Así que como todo apuntaba que los responsables fueron dios y el rey, se acabó dando un discreto carpetazo al asunto.


Detalle de un figura del Vasa

Para paliar en algo las pérdidas, y como el barco se había hundido a no mucha profundidad, se organizó el mayor rescate submarino que se había realizado hasta la fecha. Por medio de una campana de aire realizaron inmersiones de hasta media hora de duración y lograron recuperar, entre otras cosas, casi todos los cañones, incluidos los que pesaban una tonelada, algo que sin duda tiene su merito.
Pero la historia del Vasa no termina aquí. Después de reposar en el fondo del mar, casi olvidado, durante más de trescientos años, Andres Franzén dio con él en 1956. Franzén se encontraba en una pequeña barca con una sencilla sonda, cuando se dio cuenta de que la sonda en vez de barró traía madera. Se enviaron unos buzos para inspeccionar y encontraron los restos del Vasa.

Andres Frazen.

Se organizó una gran operación de rescate. Unos buzos cavaron una serie de estrechos túneles por debajo del casco del barco y por ellos pasaron unos cables.

Los buzos cavan los túneles bajo el casco del galeón hundido. No apto para claustrofóbicos.

Poco a poco fueron arrimando el viejo casco hasta aguas menos profundas donde comenzaron a achicar el agua en su interior.

Esquema de su recuperación.


El viejo casco comenzó a flotar él solo y los últimos metros los hizo deslizándose sobre su propia quilla.

Además del casco que se encontraba en bastante buen estado, se recuperaron más de 25.000 piezas diversas, seis de las diez enormes velas y 25 esqueletos que se encontraban en el interior y en las inmediaciones.

En el interior del Vasa al poco de ser recuperado. Eso son parte de las velas.

Algunos de los objetos encontrados. Entre ellos un backgamon

El barco se había conservado bastante bien gracias a la poca salinidad del mar Báltico y una vez en la superficie su principal enemigo era el aire.



A las piezas no muy grandes se les aplicó por inmersión una solución especial para evitar su deterioro, pero el enorme casco fue más complicado, hubo que rociarlo con el líquido especial todos los días durante 17 años hasta que quedó perfectamente protegido.

Algunas de las figuras restauradas con sus colores originales.

Hoy en día El Vasa se halla expuesto en el museo que lleva su nombre y que se construyó especialmente para él. El gran Vasa junto a la espectacular operación de rescate es hoy en día, motivo de orgullo para Suecia.

Más en:
Página del museo Vasa
http://en.wikipedia.org/wiki/Vasa_%28ship%29

Publicado en Historias Medievales